sábado , 21 mayo 2022

Análisis de Horizon Forbidden West para PlayStation 5

En 2017, Guerrilla Games estudio hasta ese momento volcado por completo en la saga Killzone, nos sorprendía poniendo en liza una nueva IP para PlayStation muy alejada a sus trabajos anteriores. Horizon Zero Dawn fue toda una sorpresa, se podría incluso catalogar de sleeper, que nos dejó un excelente juego de mundo abierto y de paso, creó una de las nuevas heroínas para la marca: Aloy.

Su éxito dejaba claro que tendríamos más historias sobre este mundo futuro donde la humanidad había regresado a una suerte de edad primitiva aunque luchando contra engendros mecánicos. Y así ha sido, en una arranque muy fuerte de 2022 Horizon Forbidden West, su secuela, viene dispuesto a disputar el GOTY de un año que va a estar muy competido, ¿tendrá armas suficientes para ello?

Cuando escribes crítica de videojuegos una de las coletillas más usadas para una segunda entrega es aquello del más y mejor, y es cierto que es casi la norma y pocas veces se erra al afirmarlo, pero con Horizon Forbidden West la expresión cobra más sentido que nunca. El primer juego ya era una aventura que nos dejó con la boca abierta, pero pecaba de algunos no errores pero sí defectos del mundo abierto genérico que sin duda esta nueva entrega soluciona con creces y lleva un paso más allá la experiencia para ofrecer uno de los mejores y más medidos juegos del género.

Lo primero que me gustaría indicar es que todo aquel que no haya jugado su primera entrega es algo que debería al menos tratar de hacer, pero si quieres tirar directamente por esta secuela puedes hacerlo sin mucho problema pues lo primero que te ofrece el juego es un amplio resumen de la historia de aquel para que no te pierdas en su lore. Aquí por si acaso, no os voy a destripar nada de la historia más allá de que Aloy visita una nueva zona en el Oeste de Estados Unidos con nuevas aventuras.

El primer gran paso que da este juego con respecto a su anterior es conseguir que no perdamos el interés en su historia en ningún momento, ni siquiera cuando nos dediquemos a hacer misiones que no tengan que ver con ella pues se las han ingeniado de maravilla para que cada pequeña cosa que hagas en su mundo cuente y sea un apunte más por nimio que pueda ser sobre su maravillosa narrativa. Tal vez, su punto más flaco pueda estar en su tramo final donde todo se acelera y apresura demasiado.

También se ha rodeado a Aloy de una serie de personajes que si bien estaban en el primer juego, allí ni te importaban ni los recuerdas, pero aquí su integración en la historia y la jugabilidad casa como un guante. El hecho de tener una suerte de base a la que volver para mantener el contacto, conocerlos más a fondo o que te acompañen en ciertas misiones, les termina dando un peso que se agradece.

De paso, las misiones secundarias han ganado peso y sobre todo variedad. Es abrumador ver el trabajo que han hecho para conseguir que cualquier pequeño «recado» gane peso y sea divertido de hacer a diferencia del habitual hastío que suelen dar este tipo de misiones. También el trabajo a nivel técnico para dotar hasta estas quest que puedes no llegar a hacer con un nivel técnico que abruma.

También lo hace la cantidad de añadidos en cuanto a mecánicas y elementos de los que dispone ahora Aloy para desenvolverse por el mundo, afrontar las misiones y los combates. Desde la paravela que nos permite planear, el sistema de escalada, el buceo o las nuevas armas, pócimas y el variado nuevo surtido de animaciones y combos a la hora del cuerpo a cuerpo. Es cierto que se ha mejorado esta última parte, sobre todo cuando nos enfrentamos a enemigos humanos, pero todavía está lejos de ofrecer una lucha hack and slash totalmente satisfactoria, aunque eso sí, el estudio ha sido listo y a sabiendas han reducido estos enfrentamientos a lo justo y necesario haciendo que las máquinas sean el enemigo más abundante.

Otra seña de aprender de tus errores por parte de Guerrilla es saber dosificar mejor el mapa, que se amplía considerablemente pero no satura con millones de iconos que llegan a agobiar además de estar mejor repartidos consiguiendo que la variedad de misiones sea mayor sin repetir en demasía. De hecho, y reitero lo de las misiones secundarias, ninguna os sonará a clon de otra que hayáis llevado a cabo aunque sea hace una decena de horas.

El mapa además nos ofrece una vertiente muy de metroidvania, ocultando zonas inaccesibles por momentos a las que deberemos volver cuando hayamos conseguido la herramienta o habilidad necesaria para ello. Sin duda un aliciente más para recorrerlo de cabo a rabo repitiendo zonas y no solo por el hecho de volver a quitar iconos que hemos dejado pendientes sin más.

El juego amplía considerablemente además el bestiario así como las actividades complementarias a realizar pero no lo hace sumando horas de relleno que alarguen la vida innecesariamente del juego. Horizon Forbidden West dura lo que necesita para contar su historia sin aburrir en ningún momento. Entre 40 y 50 horas os llevará su historia principal, duración que se puede ampliar o casi duplicar si decidís ir a hacer todo lo que el juego os ofrece.

Y, ¿qué decir del plano técnico? Pues un auténtico juego de nueva generación por mucho que haya salido intergeneracional. En mi caso he jugado a la versión de PlayStation 5 y lo cierto es que aún me duele la boca de tenerla tanto tiempo abierta maravillado por el espectáculo técnico que nos ha brindado Guerrilla. Tenéis dos opciones gráficas, una que se decanta más por los gráficos con 30fps bloqueados, y la otra que os deja jugar a 60fps pero sacrifica algo de espectacularidad. En ambos casos el resultado es apabullante, aunque yo me decanto más por el primero pues la jugabilidad aún a 30 es muy disfrutable y fluida.

El mimo por el detalle es abrumador, tanto es así que hasta la conversación más insignificante con el personaje más terciario del juego ofrece un trabajo de captura de movimientos y gesticulación dignos de una misión principal. Un elemento más que se ha mejorado del primer título donde nos hartamos de ver imágenes casi estáticas de personajes minutos hablando y solo moviendo los labios.

En cuanto al uso del DualSense es bastante satisfactorio. Hace lo justo para transmitir sensaciones como la tensión del arco al disparar, la rugosidad de los elementos que Aloy recoge o pisa y una vibración que transmite muy bien los momentos de tensión. No hace más alardes que los que necesita para no distraerte de lo que realmente importa, la aventura.

Por cerrar, reseñar lo pulido que llega ya que en toda mi experiencia no me he tropezado con ningún tipo de bug ni elemento que me haya sacado de la experiencia. Algo que sin duda hoy en día es digno de mención aunque debiera ser la norma general.

HORIZON FORBIDDEN WEST

NOTA - 97%

97%

Horizon Forbidden West es una secuela digna de poner en un altar. Un magnífico juego de aventuras en mundo abierto que mejora no solo a su original sino a muchos otros del género. Ya tenemos el primer candidato serio al GOTY del año

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Sobre Salvador Vargas Ramírez

Crecí con un Amstrad CPC 6128 en las manos, Mega Drive fue mi primera consola, bajé escalones con un Spectrum ZX 128K para dar un salto al PC... Tras overclokings y mods, PlayStation me poligonizó y desde entonces hasta ahora abrazo cualquier cosa que tenga un pad.
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