viernes , 18 octubre 2019

[Opinión] ¿Son realmente caros los videojuegos?

El pan nuestro de cada día como jugadores que se interesan por la actualidad del videojuego pasa por foros y redes sociales, donde los debates encarnizados sobre los DLC, el precio de los juegos y otras formas de financiación son puestas en duda por la gran mayoría. La queja es constante sobre si los DLC son un robo, una estafa  o un sacacuartos, el precio del juego base nos suele parecer caro y el montante de una consola o un PC también. Pero eso es siempre desde la perspectiva del jugador que si por él fuera todo sería gratis, sin pararse a pensar que estamos ante un hobby y no un producto de primera necesidad, algo que se puede considerar un lujo y que tiene unos costes de producción. Pongámonos por un momento en la piel de la compañía que lanza su producto y espera conseguir la mayor rentabilidad.

A la hora de valorar el coste de un videojuego cuando acudimos a la tienda especializada o el gran almacén no tenemos en cuenta lo que va implícito en su precio. Obtención de la licencia, diseño y producción, programación, marketing, fabricación, empaquetado, distribución, costes de edición, porcentaje de retail y otros datos son ajenos al jugador que sólo mira el precio que se indica en la etiqueta. Tampoco valoramos la inflación de precios y no comparamos el coste actual con el de hace por ejemplo 25 años.

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Os pongo algún ejemplo para que tengáis en cuenta esto último. Un juego como Street Fighter II Turbo para Super Nintendo se lanzaba allá por 1994 a un precio recomendado de 12.990 pesetas (78,07 euros), con un roster de 17 personajes y sin posibilidad de juego online por tanto no tenía costes de mantenimiento de servidores. Si tenemos en cuenta la inflación desde 1994 hasta el día de hoy, según el Instituto Nacional de Estadística esta habría subido un 65,9%, por lo que ese mismo juego debería costar a día de hoy unos 129 euros. En cambio el año que viene nos llegará Street Fighter V, con un roster inicial de luchadores muy similar (16 jugadores) que se ampliarán a posteriori con contenidos descargables (en esta ocasión de manera gratuita) y además con juego online que supone un coste de mantenimiento de servidores a Capcom. Todo ello por el precio actual de 69,99 euros como precio recomendado y que se puede rebajar considerablemente según la tienda donde lo compremos. Si tomamos en cuenta la diferencia de casi 60 euros entre lo que cuesta a día de hoy el juego y lo que el IPC indica que debería costar con respecto a hace 21 años cobra cierto sentido que una compañía quiera ganar esa diferencia con la inclusión de pases de temporada que añaden contenido, micropagos por artículos que no varían el juego sólo estéticamente  o que se cobre por el juego online y el mantenimiento de dichos servidores. Amén de que no nos paramos a pensar en el incremento evidente que ha sufrido la producción de un juego de este tipo, tanto en infraestructura, personal, material, costes de distribución, etc. con respecto a aquella época.

Ahora centrémonos en el precio de las consolas actuales con respecto a sus sucesoras y veréis como estamos ante una de las generaciones más económicas. Cogeré como muestra a PS4 por ser la que domina en ventas, la cual salió a un precio recomendado de 399 euros, y la comparamos con Master System aparecida en nuestro país en 1987 por unas 30.000 pesetas (180€) y que con la inflación (142%) costaría a día de hoy unos 432 euros. Lo que ofrece una y otra consola evidentemente es abismal, desde poder usar PS4 además de sólo para videojuegos pasando por reproductor de BluRay, aplicaciones de canales de televisión, conversación por voz o imagen a distancia, etc. Sin olvidar que ambas no ofrecen retrocompatiblidad con ninguna otra consola, y por ejemplo Mega Drive necesitaba de un addon para este menester con su consola anterior, el cual costaba casi como la misma consola que trataba de emular.

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Por supuesto Master System no tuvo ningún tipo de evolución más allá de modelos posteriores de la misma consola que nos «obligaban» a tener que realizar una nueva inversión, mientras que las consolas actuales van progresando en sus funciones y mejorando en sus prestaciones conforme avanza la generación gracias a sus actualizaciones y todo ello sin necesidad de un mayor desembolso.

No digo yo que a día de hoy deba de verse todo de color de rosa, de hecho hay mucho por lo que quejarse y en lo que mejorar. La diferencia de precio (inexistente) entre la venta de un juego en formato físico y el digital debería teniendo en cuenta que algunos de los costes mencionados anteriormente no existen pero esto atiende a la posición de las tiendas especializadas y la fuerza que ejercen en el mercado. Sony, Microsoft, Nintendo, EA, Ubisoft, etc., necesitan de una tienda que venda sus juegos en formato físico puesto que el jugador aún no está preparado para el sólo digital, además de vender su hardware.

Puede que alguno vea toda esta pedorrata expuesta como simples excusas, que me tachen de ingenuo o de comprado, pero lo cierto es que cada cosa tienen su precio y en este momento el que pagamos actualmente por nuestro hobby no es tan excesivo como puede parecer. Espero que con estos ejemplos pensemos un poco antes de opinar a la ligera sobre ciertos aspectos que rodean el mundo del videojuego.

Sobre Pichumalaga

Crecí con un Amstrad CPC 6128 en las manos, Mega Drive fue mi primera consola, bajé escalones con un Spectrum ZX 128K para dar un salto al PC... Tras overclokings y mods, PlayStation me poligonizó y desde entonces hasta ahora abrazo cualquier cosa que tenga un pad. Para cualquier cosa me tenéis en PSN como pichumalaga

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