Como usuario de Xbox One, Xbox 360 y anteriormente de la primera Xbox, a día de hoy me hago esta pregunta. La razón es que desde hace bastante tiempo me siento engañado o falto de toda la información por parte de la compañía al respecto de sus productos. Para mi todo se empezó a torcer con la presentación de Project Natal, lo que más tarde se comercializó como Kinect. Hasta ese momento Xbox 360 fue la consola dominante en esa generación, tanto por su fácil adaptación a la hora de programar, como por su precio competitivo, una gran catálogo que mezclaba espectaculares exclusivos con indies de lo mejor de un panorama aún por explotar, una sistema online que era la envidia de todos y un apoyo constante de la compañía. Pero desde la aparición del sensor sentí que algo se venía abajo: muchas de esas exclusividades pasaban a ser temporales aún teniendo el sello de Microsoft Games Studios, los últimos exclusivos no tenían el carisma ni la fuerza y casi todo derivó en “chorrijuegos” para Kinect. Pero lo peor fue la que considero la primera gran mentira, este vídeo de presentación:

Todavía ando esperando a poder escanear mi skate y poder grindear con él. Ni hacer el kamekameha, ni bailar con Han Solo fueron para mí amparo suficiente para la inversión realizada en un aparato que destinó demasiados recursos y atención de la compañía. Todos los que faltaron por parte de desarrolladoras externas.

Entonces llegó la hora de dar el salto a una nueva generación, Xbox One se presentaba ante nosotros. Aún a pesar de su confusa puesta de largo aquel mayo de 2013, de las inexactitudes en las declaraciones posteriores por parte de los diferentes miembros de las altas esferas de la compañía y de que muchas de las “novedades” traían consigo grandes cambios en el modelo que conocíamos de consola, me sentí atraído por ella. Incluso me sentí mal cuando Microsoft dio un giro de 180 grados meses más tarde aboliendo políticas en pro de escuchar al usuario, pero entendí que Don Dinero mandaba y si las reservas no eran las esperadas había que buscar como vender tu producto. Pero la mosca de Kinect seguía en mi cabeza como si de un día caluroso de verano se tratase, aún así me creí la importancia de esta nueva versión que sería imprescindible para el funcionamiento de la consola y entendí que el resto de compañías verían en él algo fundamental y con lo que sacar gran provecho.

tweet_no_confirmacion_kinect

Pero meses más tarde llegó la segunda gran mentira, Kinect ya no era imprescindible y lo que pudo haber sido una opción de 100 euros que no tuve como comprador del primer día meses más tarde desaparecía por completo buscando el hueco dejado en el desierto de Alamogordo por los E.T. encontrados con ayuda de la propia Microsoft. Bueno, la cosa no era tan grave, yo tenía un valor añadido que otros a partir de ahora no disfrutarían y además con su erradicación se ganaba un porcentaje importante de potencia en la máquina que equipararía los juegos con lo que disfrutaban los de la competencia. Craso error, esta sería otra mentira más, piadosa tal vez, pero un nuevo engaño.

Otra de estas “mentirijillas piadosas” llegó como rumor y perduró durante mucho tiempo. Se había encontrado una GPU oculta en Xbox One que potenciaba la máquina de manera descomunal. Como todo el mundo sabe los rumores hay que cogerlos con pinzas, y en la gran mayoría de casos no son sino el sueño húmedo de algún bloguero aburrido. Pero este bulo sirvió durante un tiempo para alimentar mi ego como poseedor de la plataforma, hasta que por fin Microsoft se dignó a desmentirlo y aclarar que Xbox One no es ninguna isla misteriosa donde aparecen tesoros así como así.

directx12

DirectX 12 se presentaba como la gran esperanza negra, otra “pócima mágica” que haría que los usuarios de One sacásemos pecho por fin ante las burlas del “enemigo” y sus 1080. La API daría un 50% de potencia extra a la CPU y un 20 a la GPU, ¡guau! Pero no, una vez más se jugó a tergiversar las palabras, a jugar con donde pongo la coma o que omito para que parezca que… lo que viene siendo un Rise of the Tomb Raider en toda regla. Mientras nos relamíamos en las posibilidades que se nos avecinaban, una vez más Phil Spencer tuvo que salir a matizar, y ya iban unas cuantas, a sus lacayos que aprovechaban el despiste para apuntar puntos que no tocaban ni el aro. Lo cierto es que DirectX 12 no ha tenido gran influencia en la consola y donde sí lo ha hecho es en PC, la nueva plataforma amiga.

Entre tanto otra de las “pócimas” anunciadas seguía coleando, EL PODER DE LA NUBE. Desde la primera presentación de la consola se nos vendió esto como algo inaudito, que lo veríamos con el lanzamiento de Crackdown 3 y revolucionaría la forma de entender los videojuegos dando un empujón a sus posibilidades a la hora de desarrollarlos. Lo cierto es que a día de hoy Crackdown 3 ha desaparecido en este último E3 tras esperarse aunque fuera su multijugador para este año, ningún otro juego hace uso de este mejunje mágico y me queda la sensación de que me han vuelto a mentir a la cara. Aunque aún queda una puerta abierta a que todo quede en un mal entendido.

Pero ya que hablamos de este pasado E3 llega mi gran duda. ¿Debo creer a Microsoft? Su conferencia arrancó presentándome una revisión de la actual consola con unas prestaciones y precios muy interesantes pero terminó presentando otra “nueva” consola que aún no se si sustituye, amplía o releva. Pero si sé que tiene 6 teraflops, que así se partida suenan muy bien aunque no sepa para que sirven ni si se comen, y que será “la consola más potente jamás creada”. Esto teniendo en cuenta que se supone viene a soportar los mismos juegos que la actual parece no encajar con las declaraciones semanas antes de Phil Spencer:

“No soy un gran fan de una Xbox One y medio”

Vale, Scorpio no es una One y medio, pero tampoco se si es una nueva generación. Lo peor es que se lo tengo que tratar de explicar a mi primo de Córdoba que no para de preguntarme si se compra una One de segunda mano por 179, una S por 299, se espera a Scorpio o se hace un PC con el que tripular el viaje a Marte, y todo ello con las prisas de que sale Gears of War 4 y queremos medirnos en horda. ¿Qué le digo al “pesao del Jose”?

Como usuario de Xbox One, Xbox 360 y anteriormente de la primera Xbox, a día de hoy me hago esta pregunta. La razón es que desde hace bastante tiempo me siento engañado o falto de toda la información por parte de la compañía al respecto de sus productos. Para mi todo se empezó a torcer con la presentación de Project Natal, lo que más tarde se comercializó como Kinect. Hasta ese momento Xbox 360 fue la consola dominante en esa generación, tanto por su fácil adaptación a la hora de programar, como por su precio competitivo, una gran catálogo que mezclaba espectaculares exclusivos con indies de lo mejor de un panorama aún por explotar, una sistema online que era la envidia de todos y un apoyo constante de la compañía. Pero desde la aparición del sensor sentí que algo se venía abajo: muchas de esas exclusividades pasaban a ser temporales aún teniendo el sello de Microsoft Games Studios, los últimos exclusivos no tenían el carisma ni la fuerza y casi todo derivó en “chorrijuegos” para Kinect. Pero lo peor fue la que considero la primera gran mentira, este vídeo de presentación:

Todavía ando esperando a poder escanear mi skate y poder grindear con él. Ni hacer el kamekameha, ni bailar con Han Solo fueron para mí amparo suficiente para la inversión realizada en un aparato que destinó demasiados recursos y atención de la compañía. Todos los que faltaron por parte de desarrolladoras externas.

Entonces llegó la hora de dar el salto a una nueva generación, Xbox One se presentaba ante nosotros. Aún a pesar de su confusa puesta de largo aquel mayo de 2013, de las inexactitudes en las declaraciones posteriores por parte de los diferentes miembros de las altas esferas de la compañía y de que muchas de las “novedades” traían consigo grandes cambios en el modelo que conocíamos de consola, me sentí atraído por ella. Incluso me sentí mal cuando Microsoft dio un giro de 180 grados meses más tarde aboliendo políticas en pro de escuchar al usuario, pero entendí que Don Dinero mandaba y si las reservas no eran las esperadas había que buscar como vender tu producto. Pero la mosca de Kinect seguía en mi cabeza como si de un día caluroso de verano se tratase, aún así me creí la importancia de esta nueva versión que sería imprescindible para el funcionamiento de la consola y entendí que el resto de compañías verían en él algo fundamental y con lo que sacar gran provecho.

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Pero meses más tarde llegó la segunda gran mentira, Kinect ya no era imprescindible y lo que pudo haber sido una opción de 100 euros que no tuve como comprador del primer día meses más tarde desaparecía por completo buscando el hueco dejado en el desierto de Alamogordo por los E.T. encontrados con ayuda de la propia Microsoft. Bueno, la cosa no era tan grave, yo tenía un valor añadido que otros a partir de ahora no disfrutarían y además con su erradicación se ganaba un porcentaje importante de potencia en la máquina que equipararía los juegos con lo que disfrutaban los de la competencia. Craso error, esta sería otra mentira más, piadosa tal vez, pero un nuevo engaño.

Otra de estas “mentirijillas piadosas” llegó como rumor y perduró durante mucho tiempo. Se había encontrado una GPU oculta en Xbox One que potenciaba la máquina de manera descomunal. Como todo el mundo sabe los rumores hay que cogerlos con pinzas, y en la gran mayoría de casos no son sino el sueño húmedo de algún bloguero aburrido. Pero este bulo sirvió durante un tiempo para alimentar mi ego como poseedor de la plataforma, hasta que por fin Microsoft se dignó a desmentirlo y aclarar que Xbox One no es ninguna isla misteriosa donde aparecen tesoros así como así.

directx12

DirectX 12 se presentaba como la gran esperanza negra, otra “pócima mágica” que haría que los usuarios de One sacásemos pecho por fin ante las burlas del “enemigo” y sus 1080. La API daría un 50% de potencia extra a la CPU y un 20 a la GPU, ¡guau! Pero no, una vez más se jugó a tergiversar las palabras, a jugar con donde pongo la coma o que omito para que parezca que… lo que viene siendo un Rise of the Tomb Raider en toda regla. Mientras nos relamíamos en las posibilidades que se nos avecinaban, una vez más Phil Spencer tuvo que salir a matizar, y ya iban unas cuantas, a sus lacayos que aprovechaban el despiste para apuntar puntos que no tocaban ni el aro. Lo cierto es que DirectX 12 no ha tenido gran influencia en la consola y donde sí lo ha hecho es en PC, la nueva plataforma amiga.

Entre tanto otra de las “pócimas” anunciadas seguía coleando, EL PODER DE LA NUBE. Desde la primera presentación de la consola se nos vendió esto como algo inaudito, que lo veríamos con el lanzamiento de Crackdown 3 y revolucionaría la forma de entender los videojuegos dando un empujón a sus posibilidades a la hora de desarrollarlos. Lo cierto es que a día de hoy Crackdown 3 ha desaparecido en este último E3 tras esperarse aunque fuera su multijugador para este año, ningún otro juego hace uso de este mejunje mágico y me queda la sensación de que me han vuelto a mentir a la cara. Aunque aún queda una puerta abierta a que todo quede en un mal entendido.

Pero ya que hablamos de este pasado E3 llega mi gran duda. ¿Debo creer a Microsoft? Su conferencia arrancó presentándome una revisión de la actual consola con unas prestaciones y precios muy interesantes pero terminó presentando otra “nueva” consola que aún no se si sustituye, amplía o releva. Pero si sé que tiene 6 teraflops, que así se partida suenan muy bien aunque no sepa para que sirven ni si se comen, y que será “la consola más potente jamás creada”. Esto teniendo en cuenta que se supone viene a soportar los mismos juegos que la actual parece no encajar con las declaraciones semanas antes de Phil Spencer:

“No soy un gran fan de una Xbox One y medio”

Vale, Scorpio no es una One y medio, pero tampoco se si es una nueva generación. Lo peor es que se lo tengo que tratar de explicar a mi primo de Córdoba que no para de preguntarme si se compra una One de segunda mano por 179, una S por 299, se espera a Scorpio o se hace un PC con el que tripular el viaje a Marte, y todo ello con las prisas de que sale Gears of War 4 y queremos medirnos en horda. ¿Qué le digo al “pesao del Jose”?

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[Opinión] ¿Por qué debo creer a Microsoft?

Como usuario de Xbox One, Xbox 360 y anteriormente de la primera Xbox, a día de hoy me hago esta pregunta. La razón es que desde hace bastante tiempo me siento engañado o falto de toda la información por parte de la compañía al respecto de sus productos. Para mi todo se empezó a torcer con la presentación de Project Natal, lo que más tarde se comercializó como Kinect. Hasta ese momento Xbox 360 fue la consola dominante en esa generación, tanto por su fácil adaptación a la hora de programar, como por su precio competitivo, una gran catálogo que mezclaba espectaculares exclusivos con indies de lo mejor de un panorama aún por explotar, una sistema online que era la envidia de todos y un apoyo constante de la compañía. Pero desde la aparición del sensor sentí que algo se venía abajo: muchas de esas exclusividades pasaban a ser temporales aún teniendo el sello de Microsoft Games Studios, los últimos exclusivos no tenían el carisma ni la fuerza y casi todo derivó en “chorrijuegos” para Kinect. Pero lo peor fue la que considero la primera gran mentira, este vídeo de presentación:

Todavía ando esperando a poder escanear mi skate y poder grindear con él. Ni hacer el kamekameha, ni bailar con Han Solo fueron para mí amparo suficiente para la inversión realizada en un aparato que destinó demasiados recursos y atención de la compañía. Todos los que faltaron por parte de desarrolladoras externas.

Entonces llegó la hora de dar el salto a una nueva generación, Xbox One se presentaba ante nosotros. Aún a pesar de su confusa puesta de largo aquel mayo de 2013, de las inexactitudes en las declaraciones posteriores por parte de los diferentes miembros de las altas esferas de la compañía y de que muchas de las “novedades” traían consigo grandes cambios en el modelo que conocíamos de consola, me sentí atraído por ella. Incluso me sentí mal cuando Microsoft dio un giro de 180 grados meses más tarde aboliendo políticas en pro de escuchar al usuario, pero entendí que Don Dinero mandaba y si las reservas no eran las esperadas había que buscar como vender tu producto. Pero la mosca de Kinect seguía en mi cabeza como si de un día caluroso de verano se tratase, aún así me creí la importancia de esta nueva versión que sería imprescindible para el funcionamiento de la consola y entendí que el resto de compañías verían en él algo fundamental y con lo que sacar gran provecho.

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Pero meses más tarde llegó la segunda gran mentira, Kinect ya no era imprescindible y lo que pudo haber sido una opción de 100 euros que no tuve como comprador del primer día meses más tarde desaparecía por completo buscando el hueco dejado en el desierto de Alamogordo por los E.T. encontrados con ayuda de la propia Microsoft. Bueno, la cosa no era tan grave, yo tenía un valor añadido que otros a partir de ahora no disfrutarían y además con su erradicación se ganaba un porcentaje importante de potencia en la máquina que equipararía los juegos con lo que disfrutaban los de la competencia. Craso error, esta sería otra mentira más, piadosa tal vez, pero un nuevo engaño.

Otra de estas “mentirijillas piadosas” llegó como rumor y perduró durante mucho tiempo. Se había encontrado una GPU oculta en Xbox One que potenciaba la máquina de manera descomunal. Como todo el mundo sabe los rumores hay que cogerlos con pinzas, y en la gran mayoría de casos no son sino el sueño húmedo de algún bloguero aburrido. Pero este bulo sirvió durante un tiempo para alimentar mi ego como poseedor de la plataforma, hasta que por fin Microsoft se dignó a desmentirlo y aclarar que Xbox One no es ninguna isla misteriosa donde aparecen tesoros así como así.

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DirectX 12 se presentaba como la gran esperanza negra, otra “pócima mágica” que haría que los usuarios de One sacásemos pecho por fin ante las burlas del “enemigo” y sus 1080. La API daría un 50% de potencia extra a la CPU y un 20 a la GPU, ¡guau! Pero no, una vez más se jugó a tergiversar las palabras, a jugar con donde pongo la coma o que omito para que parezca que… lo que viene siendo un Rise of the Tomb Raider en toda regla. Mientras nos relamíamos en las posibilidades que se nos avecinaban, una vez más Phil Spencer tuvo que salir a matizar, y ya iban unas cuantas, a sus lacayos que aprovechaban el despiste para apuntar puntos que no tocaban ni el aro. Lo cierto es que DirectX 12 no ha tenido gran influencia en la consola y donde sí lo ha hecho es en PC, la nueva plataforma amiga.

Entre tanto otra de las “pócimas” anunciadas seguía coleando, EL PODER DE LA NUBE. Desde la primera presentación de la consola se nos vendió esto como algo inaudito, que lo veríamos con el lanzamiento de Crackdown 3 y revolucionaría la forma de entender los videojuegos dando un empujón a sus posibilidades a la hora de desarrollarlos. Lo cierto es que a día de hoy Crackdown 3 ha desaparecido en este último E3 tras esperarse aunque fuera su multijugador para este año, ningún otro juego hace uso de este mejunje mágico y me queda la sensación de que me han vuelto a mentir a la cara. Aunque aún queda una puerta abierta a que todo quede en un mal entendido.

Pero ya que hablamos de este pasado E3 llega mi gran duda. ¿Debo creer a Microsoft? Su conferencia arrancó presentándome una revisión de la actual consola con unas prestaciones y precios muy interesantes pero terminó presentando otra “nueva” consola que aún no se si sustituye, amplía o releva. Pero si sé que tiene 6 teraflops, que así se partida suenan muy bien aunque no sepa para que sirven ni si se comen, y que será “la consola más potente jamás creada”. Esto teniendo en cuenta que se supone viene a soportar los mismos juegos que la actual parece no encajar con las declaraciones semanas antes de Phil Spencer:

“No soy un gran fan de una Xbox One y medio”

Vale, Scorpio no es una One y medio, pero tampoco se si es una nueva generación. Lo peor es que se lo tengo que tratar de explicar a mi primo de Córdoba que no para de preguntarme si se compra una One de segunda mano por 179, una S por 299, se espera a Scorpio o se hace un PC con el que tripular el viaje a Marte, y todo ello con las prisas de que sale Gears of War 4 y queremos medirnos en horda. ¿Qué le digo al “pesao del Jose”?

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